aparatologíacantantelymaNoticiasfoto de shakira en concierto 2026 en madrid, lleva un vestido dorado y el micrófono dorado en la mano izquierda, tiene el pelo suelto y ondulado

Shakira, LYMA y la tecnología láser que ha puesto el foco en el cuidado de la piel

Shakira lo ha puesto de nuevo en el radar. Ahora te contamos qué puede hacer realmente por tu piel.

Hay algo en las rutinas de belleza de las celebrities que siempre consigue llamar nuestra atención. No tanto por saber qué cremas están utilizando, sino por descubrir esas herramientas que aparecen entre camerinos y que, de repente, queremos conocer.

Antes de algunos de sus shows, Shakira nos ha enseñado, en alguna que otra ocasión, parte de su preparación y un dispositivo de luz aplicado sobre el rostro. Ella misma lo describió como una luz roja láser que utilizaba para ayudar a desinflamar. Desde ese momento, el interés por las rutinas faciales de la artista se disparó y distintos medios relacionaron el dispositivo con LYMA, una tecnología láser que lleva tiempo haciéndose un hueco en el mundo de la belleza.

Y ahora que la cantante está en Madrid con doce conciertos entre septiembre y octubre, el interés vuelve a estar ahí.

Pero más allá de Shakira, hay algo que merece la pena entender: ¿qué es exactamente LYMA y qué puede hacer por la piel?

Empecemos por lo básico: ¿qué es LYMA?

Si piensas que un láser, una luz LED y una luz roja son lo mismo, es bastante comprensible. Es fácil confundir tantos términos porque a simple vista pueden parecerlo. La diferencia está en cómo trabaja cada tecnología.

LYMA utiliza un láser infrarrojo cercano de 808 nm y baja intensidad. Su tecnología se basa en la Low-Level Laser Therapy (LLLT), también conocida como fotobiomodulación. A diferencia de otros láseres estéticos, no busca generar calor ni provocar una lesión en la superficie de la piel.

La idea es trabajar con energía lumínica para interactuar con las estructuras celulares y acompañar determinados procesos de la piel, entre ellos los relacionados con la producción de colágeno.

Por eso se habla de cold laser o láser frío: no es una forma de decir que el dispositivo esté frío, sino que trabaja sin generar el calor asociado a otros tratamientos láser.

¿Y qué podemos esperar de él?

Esta es probablemente la parte que más nos interesa.

LYMA se utiliza para mejorar el aspecto general de la piel: luminosidad, textura, firmeza y apariencia de líneas y arrugas. También se emplea en el cuidado de cicatrices y otros signos visibles relacionados con el envejecimiento de la piel.

Ahora bien, hay una diferencia importante entre cómo puede verse la piel después de una sesión y lo que ocurre con el uso continuado. 

La constancia siempre será nuestra mejor aliada.

Ese efecto de piel más descansada, luminosa o uniforme puede resultar especialmente atractivo cuando tenemos un evento, una sesión de fotos o, en el caso de una artista, un escenario delante.

Pero el interés de la fotobiomodulación va más allá de ese efecto puntual. El objetivo es acompañar durante los procesos por los que pasa la piel de forma progresiva, y ahí la constancia empieza a tener mucho más peso.

No es tanto una cuestión de buscar el efecto “wow” de una tarde. Se trata de trabajar la piel pensando también en lo que ocurre después.

Entonces, ¿por qué se llama láser frío?

La palabra láser todavía nos lleva a pensar en tratamientos intensos, calor, piel roja y unos días de recuperación. Estar días sin salir de casa o salir con sombrero a la calle para protegernos del sol.

Pero no todos los láseres funcionan así.

En el caso de LYMA, la tecnología es no térmica y está diseñada para trabajar sin dañar la superficie de la piel. Eso permite incorporarla al cuidado facial sin el tiempo de recuperación que asociamos a otros procedimientos láser.

Y aquí hay una parte especialmente interesante: cuidar la piel no siempre significa hacer algo más intenso. A veces significa encontrar una tecnología que puedas integrar de forma constante y que acompañe a la piel sin ponerla al límite.

LYMA Laser y LYMA Laser PRO: ¿en qué se diferencian?

En Wellness Boutique Experience trabajamos con los dos dispositivos.

La tecnología de base es la misma (láser infrarrojo cercano de 808 nm), pero cambian la potencia y la superficie de tratamiento.

LYMA Laser

Cuenta con una potencia de 500 mW y una superficie de tratamiento de 8 cm². Es el formato pensado para trabajar de forma más localizada, especialmente en rostro, cuello y zonas concretas.

LYMA Laser PRO

El modelo PRO alcanza los 1.450 mW y amplía la superficie hasta 30 cm². Esto permite cubrir una zona mayor en cada aplicación y trabajar también áreas corporales.

La diferencia, por tanto, no está en que uno sea “mejor” y otro “peor”. Son dos herramientas dentro de una misma tecnología, con distintas posibilidades según la zona y el objetivo que se quiera trabajar.

Y ahí entra una cuestión que nos parece mucho más importante que las cifras.

La tecnología es solo una parte

Puedes tener una tecnología increíble delante de tus ojos. Pero eso no significa que haya que utilizarla de la misma manera en todas las pieles.

No tiene las mismas necesidades una piel apagada después de semanas de viajes que una piel en la que queremos trabajar textura, firmeza o determinados signos de fotoenvejecimiento.

También importa dónde se aplica, durante cuánto tiempo, con qué otras técnicas se combina y, sobre todo, qué está pidiendo la piel en ese momento.

Por eso, en Wellness Boutique Experience, LYMA forma parte de un protocolo personalizado. No entendemos la tecnología como el tratamiento en sí mismo, sino como una herramienta que puede aportar mucho cuando se utiliza con criterio.

Y quizá esta sea una de las cosas más interesantes de la belleza actual: cada vez tenemos más tecnología, pero saber cuándo utilizarla sigue siendo igual de importante.

Y entonces, ¿qué tiene que ver Shakira con todo esto?

Que ha hecho que mucha gente se fije en una herramienta que quizá hasta ahora no conocía.

Ver a una artista preparando su piel antes de salir a un escenario despierta curiosidad. Queremos saber qué utiliza, para qué sirve y si realmente funciona.

Y en este caso, detrás del dispositivo que ha aparecido en sus rutinas hay una tecnología que lleva tiempo desarrollándose y que encaja con una forma de entender el cuidado de la piel menos agresiva y más progresiva.

Shakira lo ha puesto en el radar. Pero LYMA no empieza ni termina en una de las mejores artistas de nuestro siglo.

Lo interesante está en lo que hay detrás: una tecnología basada en fotobiomodulación que busca trabajar con la piel, no contra ella.

Menos intensidad. Más cuidado.

Quizá por eso LYMA encaja tan bien con una manera diferente de entender la belleza.

Ya no buscamos únicamente que la piel tenga buena cara justo antes de un evento. También queremos mantenerla, acompañarla cuando está más apagada o estresada y cuidar cómo evoluciona con el tiempo.

Y, como casi todo en el cuidado de la piel, aquí también hay algo menos espectacular pero mucho más importante: la constancia.

En Wellness Boutique Experience trabajamos con LYMA Láser y LYMA Laser PRO dentro de una visión personalizada del cuidado facial y corporal, adaptando la tecnología a las necesidades de cada piel.

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